Handball • 28 mayo 2019

Lucía Dalle Crode y Sofía Cabrera disfrutan el presente y sueñan en grande

Las jugadoras del plantel superior de handball, Lucía Dalle Crode y Sofía Cabrera, le cuentan al sitio oficial cómo están disfrutando un semestre repleto de objetivos con Estudiantes y la Selección Argentina Mayor

Jugar con la camiseta celeste y blanca es el anhelo de la mayoría de los deportistas, pero poder entrenar con la Selección de por sí es un mérito gigante. Miles y miles de personas practican handball a lo largo y ancho del país; apenas un puñado tiene la posibilidad de ser parte del proceso de Selección. Lucía Dalle Crode y Sofía Cabrera, jugadoras del equipo principal de Estudiantes, alimentan su sueño todos los días en el Centro Nacional de Alto Rendimiento, la casa de los mejores atletas argentinos.

Ninguna palabra del diccionario describe con exactitud las sensaciones de dos jugadoras que se formaron en el Country de City Bell y hoy se encuentran entrenando día a día en el máximo nivel. "Es algo único. Cuando uno se pone la camiseta celeste y blanca no hay palabras que expresen lo que se siente", dice Lucía, que comenzó años atrás su recorrido por las Selecciones Nacionales, con presencia en el Panamericano Juvenil de Santiago de Chile y el Mundial de Eslovaquia, ambos en el 2016, y el Panamericano Junior 2018 en Goiania, Brasil.

En el proyecto conducido por Eduardo Gallardo, el DT más exitoso en la historia del handball argentino, conviven algunos nombres con años de carrera junto a otros que dan sus primeros pasos como parte del seleccionado mayor. Sofía se incorporó a los entrenamientos en octubre del 2018 y es consciente de lo que significa ocupar ese lugar: "no tuve el placer de vestir la celeste y blanca, pero cuando me convocaron para la Selección Mayor fue un sueño cumplido. Llegué a un objetivo y ahora es esperar a que se de en algún momento. Igualmente estoy feliz; es muy difícil quedar para los entrenamientos".

Después de estar 12 años en Selecciones masculinas, dos con juveniles y diez con la mayor, Dady Gallardo asumió el enorme desafío de dirigir a las mujeres. "Dady nos transmite y brinda todo lo que sabe, nos ayuda mucho. Vamos creciendo y se nota la diferencia. Estamos muy bien", dice la extremo. Respecto a la adaptación al ritmo de trabajo, reconoce que "nos costó, es difícil ir todos los días, es otra exigencia, pero está buenísimo. Eso es el alto rendimiento".

Brasil es el rival a vencer en el camino a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Con miras al Panamericano de Lima 2019 donde Argentina buscará quedarse con la única plaza, el foco de la preparación está puesto en la evolución física. "El entrenamiento busca hacernos mejorar todos los días y poder llegar a un nivel que nos permita superar a Brasil y cumplir el objetivo. Estamos trabajando pensando siempre en eso", comenta Lucía.

El entrenador ya tiene en mente la lista de 28 jugadoras que afrontará la recta final de cara al Panamericano. Las albirrojas no serán parte del plantel, pero Sofía continuará entrenando desde junio, mientras que Lucía retomará la actividad luego de la competencia. A fines de noviembre, la Garra disputará el Mundial de Kumamoto, Japón. Los desafíos no se terminan y mucho menos la ilusión de las representantes pinchas. Lucía analiza la situación con madurez: "somos parte del proyecto. Nos están formando y dando las herramientas para poder, a futuro, tener la oportunidad de jugar. Crecemos todo el tiempo".

EL PRESENTE DE ESTUDIANTES EN PRIMERA

Mientras tanto, las albirrojas empiezan a transitar la recta final del Torneo Apertura. Estudiantes cosechó ocho victorias y sólo una derrota en nueve presentaciones. A cuatro fechas del cierre, es el líder de Primera División con 25 puntos. "El objetivo es conseguir el ascenso y el año que viene mantenernos en la categoría. Venimos trabajando para eso", asegura Sofía. Su compañera de equipo y Selección agrega que "estamos laburando tres veces por semana y metiéndole al laburo físico".

Al mando de Carlos Palladino, Estudiantes busca el ansiado ascenso a la Liga de Honor. "Somos un equipo joven con dos jugadoras más experimentadas que nos guían bastante. Esa mezcla de experiencia y juventud es importante y aporta mucho", destaca la lateral.

Indudablemente, el descenso fue un golpe duro que debieron afrontar juntas como lo que son, un gran equipo. Sólo ellas saben cuánto significó en lo deportivo y en lo grupal, pero supieron transformarlo en un impulso para emprender con firmeza el camino hacia el ascenso. Así lo expresa Lucía: "en las buenas siempre están todos contentos, cuando vienen las malas se ve si el grupo es tan fuerte como parece. Hoy podemos decir que somos un grupo de amigas".

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