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Tenis • 11 noviembre 2020

"Es fundamental que el alumno confíe en el formador"

Gustavo Merbilhaa, profesor y coordinador del tenis de Estudiantes, cuenta toda su experiencia como tenista y explica las claves de un formador en el deporte blanco.

Formado en las viejas canchas que estaban detrás de la tribuna de 55 en el Estadio Jorge Luis Hirschi, con un recorrido de competencia de 15 años en Francia, Gustavo Merbilhaa hoy tiene la tarea de formar a las jóvenes promesas que se acercan al Country.

Atravesado por la historia de su padre Arturo quien fue su formador en el final de la década del 70 y principios de los 80, hoy Gustavo valora el trabajo de su papá y cuenta cuáles son las cuestiones fundamentales que debe poseer un docente del tenis.

El recorrido de Gustavo, compitiendo a nivel nacional e internacional, le dio la experiencia necesaria para saber como se puede formar un juvenil que busca destacarse en el tenis en el país o en el mundo.

- ¿Qué es ser un formador?

En el tenis, un formador es aquella persona que enseña y forma desde los comienzos del tenista. El trabajo de formador es fundamental porque sin ello sería muy difícil competir. Por esto, es muy importante tener un formador bueno que haga hincapié en que tengas todos los golpes y una batería de armas para que puedas elegir de acuerdo a tu estilo de juego que sientas. Teniendo todo el bagaje de golpes después puede planificar diferentes estrategias.

- ¿Qué tiene que tener un formador en el tenis?

Es fundamental que haya tenido una experiencia en el circuito como para saber qué es lo que se necesita ahora. Cambiaron épocas, raquetas, materiales, la velocidad del juego y las pelotas, entre otras cosas. Pero más allá de esto, lo cierto es que hoy los tenistas son atletas y anteriormente no lo eran tanto.

Asimismo, es importante que el formador haya competido a cierto nivel para poder entender al jugador porque muchas veces un tenista debe confrontar con cosas que le pasan adentro de la cancha y si no saben interpretarlas, el jugador se encuentra perdido porque necesita una salida de escape que el entrenador no se la puede dar. Entonces, el haber competido y estado en esa situación hace entender mucho más las situaciones que se enfrenta un tenista.

También, creo que es fundamental, lograr como entrenador y profesor que el alumno confíe en uno para que ellos confíen en sí mismos. Hay que saber convencer al jugador, estar instruido y que el alumno sepa lo que le están diciendo y eso es fundamental que le crean.

- ¿Quiénes fueron tus formadores?

Mi gran formador fue mi padre, que se llamaba Arturo Merbilhaa. Yo empecé a entrenar con él en las antiguas canchas de 1 y 55. Mi viejo me formó durante toda mi carrera, hasta que a los 18 años ya me fui a competir a Francia en donde estuve durante 15 años.

Él fue parte de un grupo de profesores junto a Marcelo Canel, Fernando Rodríguez Canel y Patricio Quevedo que se encargaron de entrenar y formar a todos los jugadores que han tenido proyección internacional.

Hoy ha cambiado mucho la forma en la que me entrenó mi papá. El lo hizo con muy pocos recursos, no era profesor de tenis, y como no teníamos el dinero para pagar uno, decidió entrenarme. A raíz de eso yo pase años sin entrar a una cancha de tenis, le pegaba contra una pared y entrenaba en un frontón de pelota paleta. La parte física la sacó de libros porque se compró de preparación física, de psicología, y no había biomecánica.

- ¿Cuál fue el mejor aprendizaje que te dejaron tus formadores?

Creo que el mejor legado, es aconsejar que den lo mejor cada día. Quizás hoy no sea tan bueno como ayer y tal vez sea mejor que mañana, pero siempre hay que dar lo mejor. Y si eso se dio el cien por ciento está bien para mi.

Tal vez no salió nada, pero por lo menos el tenista entrenó el carácter y eso es importante. Porque hay entrenamientos en los cuales se insiste y no sale, pero a pesar de esto, siempre queda algo. Queda la perseverancia de haberlo intentado y eso después se refleja en un partido.

Cuando a uno le sale todo fácil no se empieza a replantear demasiado. De una derrota se aprende mucho más que de una victoria porque a uno lo obliga a replantearse un montón de cosas, a buscar el camino correcto y eso es fundamental para poder crecer.

- ¿Cómo es formas tenistas con el ADN de Estudiantes?

Lo que significa el club para todos y creo que parte de eso es que lo sentimos como una gran familia. Recuerdo que cuando me vinieron a buscar para remontar el tenis de Estudiantes para mi fue una catarata de recuerdos, de toda la época que viví de joven.

En el final del primer torneo que realicé en el club, me emocioné hasta las lágrimas porque se me vinieron un montón de recuerdos de lo que pasé en Estudiantes, de las horas que pasé con mi viejo ahí.

Justamente, mi Papá había fallecido un año antes y no pudo ver eso. Este vínculo es el que mueve y hace la diferencia. Cuando hablamos de la mística de Estudiantes es esto que te lleva a dar un poquito más porque sentís el club como propio. Y esta diferencia la haces por amor a la camiseta.

Estudio, planificación y motivación

Para los formadores es fundamental la evolución en el conocimiento del deporte, tener un plan a corto, mediano y largo plazo y el poder motivar al tenista. Sobre esta cuestión, Gustavo expresó: "Ahora tenemos más acceso a cosas que antes respecto al estudio del deporte. Hoy lo estudiamos con la biomecánica, la neurociencia y tenemos muchos aspectos que antes no sabíamos nada, ahora entendemos y podemos fortalecer".

"Sin dudas, podemos transmitir esta enseñanza a nuestros alumnos para que sean mejores y al mismo tiempo contarle la experiencia vivida para ahorrarle pasos a ellos. A veces está bueno que lo sufran (por decirlo de alguna forma), pero también a veces le podemos ahorrar pasos. Del mismo modo, el entrenador tiene que tener una planificación que se hace mensualmente, que tiene objetivos claros y realizables. Tampoco me gusta plantear objetivos que son irrealizables o inalcanzables. Siempre los objetivos son a corto plazo, varios a mediano plazo y uno a largo plazo".

"Porque una programación a veces se cambia por distintas cuestiones personales, pasan un montón de cosas y por eso hay que estar atentos a eso para modificar una planificación establecida que sea valiosa para el joven. En cuanto a la motivación, es importante tener objetivos pequeños y alcanzables que vayan motivando. Porque cuando se van cumpliendo objetivos, se va motivando. De todas formas, ellos mismos se van dando cuenta de lo que van adquiriendo y como eso lo pueden aplicar después en un partido. Y eso es un motorcito que ni siquiera uno tiene que alimentar demasiado".

"Después juega la victoria o la derrota en cada torneo pero si uno les enseña a no dramatizar mucho cuando pierden y a no agrandarse tanto cuando gana lo va preparando para que nada sea tan terrible".

 

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