Historia • 9 junio 2016

Es el equipo del Narigón

En 1982 Carlos Salvador Bilardo inició su tercer ciclo como entrenador de Estudiantes, que se coronaría con la obtención del Torneo Metropolitano y la posterior convocatoria del Narigón a la Selección Nacional. Ni bien asumido en el Pincha, el emblemático técnico dejaba en claro que esperaba de su equipo
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Discípulo directo de Osvaldo Zubeldía, Carlos Salvador Bilardo es uno de los técnicos más importantes de la historia de Estudiantes y del fútbol argentino. A principios de 1982 el Doctor asumió por tercera vez como entrenador del Pincha para iniciar un ciclo más que exitoso, que volvería a poner al club en lo más alto. Pero antes de llegar a la gloria, y a días de asumir, Bilardo brindó una entrevista dejando en claro cómo quería que su equipo juegue y se forme.

"Estuve analizando mucho lo realizado por el equipo y realmente hay muchas cosas por conversar. Tiene que estar pasando algo raro, porque Estudiantes ha estado solamente por encima de seis o siete equipos en los campeonatos anteriores y algunos de esos conjuntos ya estan en la B", comenzaba indicando el entonces flamente técnco pincharrata.

El Pincha tenía el horizonte los torneos Nacional y Metropolitano, y para cada uno Bilardo tenía un objetivo claro: "El Nacional es un torneo ideal para ir buscando la linea y corrigiendo errores. Iré observando lo que hay arriba y mas tarde los movimientos de elementos provenientes de las inferiores, ya que allí está el secreto de los grandes equipo. Para el Metro ya espero tener una idea acabada de los jugadores que sirven y los que quedarán al margen. Lo que procuro es conseguir el equilibrio de lineas, algo similar al Ferro de 1981 o a lo que hacíamos en Estudiantes en 1975".

En cuanto a su forma de juego, explicaba: "La leyenda del ‘Bilardo ultradefensivo’ no existe. Achicar los frentes del rival y bloquear en el medio no significa retrotraer las lineas y meterse todos adentro de nuestro arco. Quiero marcadores que suban sabiendo qué hacer con la pelota y volantes que ataquen y defiendan, los tres por igual. Y los delanteros pretendo que jueguen por toda la cancha. No hay puestos fijos. Busco buenos jugadores porque la inspiración no te la da nadie", y añadió: "Yo puedo enseñarles como ubicarse en la cancha, pero ¿quién le enseña a ser más hábiles? A veces vienen a probarse pibes y cuando les pregunto de qué juegan, me dicen de 8, de 5 o de 10... sabés que les digo: ¿Qué es eso? Usted es volante y basta".

"Quiero ganar siempre y para ello, lógicamente, tengo que ser el mejor. Por eso mismo soy un apasionado de la organización, del orden y la disciplina. Con eso no se ganan los partidos; los partidos los ganan los buenos jugadores, pero todo lo demás ayuda y mucho. Y en un medio competitivo como éste, incurrir en desorganización, en desorden o indisciplina es darle ventajas al adversario. Y eso es lo que yo no quiero de mis jugadores. Cada uno sale a la cancha sabiendo lo que le conviene, pero después ellos son los que resuelven. Lo que no quiero son vagos, jugadores parados que vean pasar a la pelota o a un rival y no los corran", continuó indicando el Narigón con su característica manera de entender el fútbol.

"Ahora muchos estan asombrados de que en mi equipo tenga a elementos de la talla de Trobbiani y Sabella. Dicen que cambié mi forma de pensar. Yo no cambié nada. Los que cambiaron son los otros porque si Boca me pone a Berta y Krasousky ¿cómo los voy a contrarrestar? ¿Poniéndoles dos volantes defensivos? No. Les meto a Trobbiani y Sabella y van a ganar los mejores, los que saben mas", sentenció.

Reforzando la idea de que la clave está en el trabajo de las inferiores, Bilardo expresó cuál era la forma de trabajo que quería ver en el club: "Quiero volver a recorrer el país, como antes lo hacíamos con Eduardo Manera, para buscar jugadores jóvenes. Así se arman los grandes equipos. Estudiantes esta en este momento capacitado para respaldar un trabajo de esa naturaleza. Yo aquí en La Plata, defendiendo a Estudiantes, pasé los mejores años de mi vida", y concluyó: "Hasta te diría que, pese a mis sucesivos alejamientos, de Estudiantes no me fui nunca."

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